Inspiraciones en una taza de té


Una taza de té

Mientras haya ruido en el mundo que ensordezca nuestra mirada, mientras escondamos nuestro cielo bajo nubes tormentosas y no encontremos la puerta hacia el sol; es en ese momento, cuando entonces, nos encontramos por casualidad una taza de té, de belleza oculta, sugerente y reveladora. Pues con cada sorbo de té... El brillo de la tarde ilumina los bambúes, las fuentes burbujean con suma delicia, el rumor de los pinos suena en nuestra tetera... Soñémos con lo evanescente y demorémonos en la bella locura de lo sutil.


Un día cualquiera

Como cada día me embriaga el camino que recorro hasta llegar a la tienda de té. Un paseo de ensoñación, un paseo en el que los árboles centenarios abrazan a las palmeras y los edificios cuentan su historia mientras todos ellos saludan al mar; un mar que está en calma pues lo protegen dos grandes guardianas. Sólo al oír el canto de los pájaros me despierto ya que me susurran: hoy será ¡un día diferente!


Inspiraciones en una tienda de té

Tal vez, en alguna ocasión, al entrar en cualquier establecimiento observemos la decoración del mismo, la exposición y ordenación del producto y nos hacemos una idea en general del local en sí a primera vista. Pero una vez que ya nos introducimos en él y atravesamos la barrera que diferencia lo de afuera con lo de adentro, es cuando nos podemos imaginar lo que el ambiente y aroma que está impregnando el local nos inspira. Podemos en él encontrar lo que buscamos o no, o simplemente sea un lugar de paso. Lo que sí es delicioso pensar es que todos los que se acercan a él, encuentran algo diferente, algo que no queremos que desaparezca, con lo que podemos compartir ya sea mediante palabras o expresiones. Algo con lo que todos hemos soñado alguna vez, ser uno.


El camino del Té

El camino hacia el autoconocimiento y el aprendizaje del mundo espiritual, en la búsqueda de la armonía entre el hombre y la naturaleza, del respeto hacia los demás y a uno mismo, en el encuentro con la pureza hasta alcanzar la máxima quietud. Estos son los pilares en los que se basa el ritual que tiene por protagonista el té.

Tal vez, estas palabras, nos recuerden algo; puede que haya en ello alguna relación con los principios del Tai Chi o incluso del Tao. O tal vez sea por su origen chino, hace ya más de cuatro mil años por el emperador Shen Nung, según cuenta una leyenda u otra como en la historia de Bodhidharma. Pero lo cierto es que, desde China, se empezó a exportar esta planta, primero a Japón y después al resto del mundo.

El té está presente tanto en la literatura, en el arte como en la historia, ya sea por las inspiraciones de escritores que lo veían reflejado en sus obras como es el caso de Lewis Carol y su maravillosa Alicia en el país de las Maravillas, en la poesía de los haikús japoneses, o su influencia en los detalles domésticos tanto en los juegos de porcelana como en las cajitas que ya se mostraban en los retratos de la época. Fue por aquel entonces cuando ya se empezaron a aficionar a esta refrescante y energética bebida.

No podemos dejar a un lado los beneficios que nos aporta a la salud, ya que contienen minerales y vitaminas y nos aporta una buena dosis de polifenoles, que actúan como antioxidantes y eliminan los radicales libres que dañan el cuerpo. Todas estas propiedades son especialmente potentes en el té verde, además de que posee menos cafeína que el café e incluso que el té negro. También se cree que actúa contra dolencias como las enfermedades del corazón, el cáncer y la caries.

¿Hay alguna razón para no tomar esta fascinante y deliciosa bebida?